Comunicación breve
Expresión
del receptor a prolactina en el ganglio pélvico mayor en ratas macho
Prolactin
receptor expression in the major pelvic ganglion of male rats
1Fabiola Pérez-Soto, 2Miguel
A. Morales, 3Gonzalo E. Aranda-Abreu, 3Jorge Manzo, 3Fausto
Rojas-Durán, 3Deissy Herrera-Covarrubias, 3María R.
Toledo-Cárdenas, 3Jorge Suárez-Medellín, 3*Maria E. Hernández-Aguilar.
1Doctorado en Investigaciones Cerebrales, Universidad
Veracruzana.2Laboratorio de Biología y Fisiología Celular, Instituto
de Investigaciones Biomédicas, Universidad Nacional Autónoma de México,3Laboratorio
de Neuroendocrinología, Instituto de Investigaciones Cerebrales, Universidad
Veracruzana.
Este
artículo está disponible en: https://eneurobiologia.uv.mx/index.php/eneurobiologia/issue/view/295
*Correspondencia: María Elena
Hernández-Aguilar. Universidad Veracruzana, Instituto de Investigaciones
Cerebrales, Laboratorio de Neuroendocrinología. Dirección: Av. Luis Castelazo
s/n, Industrial Ánimas, Xalapa, Veracruz, México. Código postal: 91000.
Teléfono: +52 228 8418900 ext. 16308. Correo electrónico: elenahernandez@uv.mx
DOI: https://doi.org/10.25009/eb.v16i40.2637
Recibido: 21
noviembre, 2024 | Aceptado: 23 febrero, 2025
Resumen
El ganglio pélvico mayor (GPM) forma parte del sistema nervioso
periférico, inerva a diversos órganos del área pélvica incluyendo la próstata y
se ha mostrado que contiene receptores a hormonas esteroides y a prolactina
(PRL). En trabajos anteriores se mostró que ni la ejecución de la conducta
sexual ni la denervación preganglionar cambian la expresión del receptor a PRL
(RPRL) en GPM, aunque en condiciones de hiperprolactinemia altera su morfología
e histología. La PRL ejerce sus funciones mediante su receptor del cual se han
reportado al menos tres isoformas que difieren en su dominio intracelular,
conocidas como larga, intermedia y corta; sin embargo, en el GPM no se ha
evidenciado si existen isoformas para este receptor. El objetivo de este
trabajo fue determinar la localización del RPRL en el GPM y la expresión de las
diferentes isoformas. Para ello, se extrajo el GPM de ratas macho adultas y se
analizó el RPRL mediante inmunodetección en fase sólida e inmunohistoquímica.
Los resultados mostraron que, mediante inmunohistoquímica, el RPRL está
presente en la membrana de las neuronas del GPM. Mientras que la
inmunodetección en fase sólida permitió evidenciar una banda con movilidad
relativa de 75 kDa y otra similar a 100 kDa. Esto sugiere la existencia de dos
isoformas en el GPM que probablemente correspondan a las isoformas reportadas
corta y larga. Concluimos que las neuronas del GPM expresan el RPRL y que los
efectos de PRL son mediados posiblemente por estas dos isoformas.
Palabras clave: prolactina; receptor a prolactina;
ganglio pélvico mayor; sistema nervioso periférico.
Abstract
The Major Pelvic Ganglion (MPG) is part
of the peripheral nervous system, innervates several organs of the pelvic area
including the prostate, and it has been shown to contain receptors for steroid
hormones and prolactin (PRL). In previous works, it was shown that neither the
execution of sexual behavior nor preganglionic denervation changes the
expression of the prolactin receptor (RPRL) in the MPG, but in conditions of
hyperprolactinemia, its morphology and histology are modified. Prolactin exerts
its functions through its receptor with at least three isoforms that differ in
the intracellular domain known as long, intermediate, and short. However, in
the MPG it has not been shown whether isoforms exist for this receptor. This
work aimed to determine the RPRL location in the MPG tissue and the existence
of the different isoforms. The MPG was extracted from adult male rats, and the
prolactin receptor was analyzed using solid-phase immunodetection and
immunohistochemistry. Immunohistochemistry results indicated that the prolactin
receptor is expressed in the MPG. While solid-phase immunodetection revealed a
band with relative mobility of 75 kDa and another
similar to 100 KDa. This suggests the existence of
the short and long isoforms. We conclude that MPG neurons express the prolactin
receptor and that its effects probably are mediated by these two isoforms.
Keywords: prolactin; prolactin receptor; major
pelvic ganglion; peripheral nervous system.
1. Introducción
El ganglio pélvico mayor (GPM) es una
estructura principal localizada en el lóbulo dorsolateral de la próstata en la
rata macho, encargada de inervar órganos pélvicos como el colon, la vejiga, el
pene y la próstata.1-4 Este ganglio es de tipo mixto, ya que recibe
inervación tanto de fibras simpáticas como parasimpáticas originadas en los
nervios pélvicos e hipogástricos.5
Su función y morfología están reguladas por neurotransmisores, como la
noradrenalina y la acetilcolina, así como por hormonas esteroides, como la
testosterona.1-4 El desarrollo de las neuronas del GPM está
determinado principalmente por la testosterona, que actúa mediante la
activación de sus receptores.6,7
Otra hormona cuyo receptor también está
presente en el GPM es la prolactina (PRL)8
que, al igual que las hormonas esteroides, participa en eventos reproductivos.9 A diferencia de los esteroides, la PRL es una
hormona peptídica liberada principalmente por los lactotropos de la
adenohipófisis, y además está implicada en procesos como el aprendizaje y la
memoria.10,11 Esta hormona interactúa con su receptor
transmembranal (RPRL), del cual se han identificado tres isoformas derivadas
del splicing alternativo del transcripto primario, que incluye la
eliminación parcial o total de intrones y exones. Como resultado, se generan
transcriptos con longitudes variables que dan lugar a tres isoformas distintas:
una corta, de 291 aminoácidos; una intermedia, de 393 aminoácidos; y una larga,
de 591 aminoácidos. Estas isoformas se expresan en distintas regiones del
cerebro, como el núcleo preóptico medial, el núcleo supraóptico y el área
hipotalámica anterior, todas ellas vinculadas al control de la conducta sexual
masculina.10,11 Asimismo, están presentes en órganos
periféricos como el hígado, la pituitaria, los ovarios, los testículos y la
próstata.12-14
Se ha documentado la existencia de una
interacción entre PRL y el sistema nervioso autónomo. En ratas, la adición de
PRL al ganglio cervical superior estimula la liberación de progesterona y
estradiol por el ovario,15 un efecto mediado por la activación de los
receptores α1-adrenérgicos.16 Por otro lado, en ganglios cervicales
superiores de bovinos, la PRL no solo bloquea la unión de atropina al receptor
muscarínico, sino que también reduce la afinidad de este alcaloide, lo que
sugiere que esta hormona puede influir en la neurotransmisión en ambos
ganglios.17
En los ganglios de la raíz dorsal (L3-L5) de
ratones, se ha reportado la expresión del RPRL en neuronas nociceptivas
peptidérgicas, tanto en hembras como en machos, lo que indica una posible
participación en la nocicepción y el dolor.18
En el GPM de animales sexualmente expertos, también se ha demostrado la
presencia del RPRL; sin embargo, su densidad no se ve afectada ni por la
ejecución de la conducta sexual ni por la denervación preganglionar.8
Aunque está documentada la expresión del RPRL
en el GPM, aún se desconoce si existen isoformas específicas de este receptor y
cuál es su localización celular exacta. Por esta razón, el objetivo del
presente estudio fue identificar las isoformas del RPRL y determinar su
localización celular.
2. Materiales y métodos
Animales: Se utilizaron cuatro ratas macho de la cepa Wistar (Rattus
norvegicus domestica) con un peso corporal de 250-300 g, mantenidas en
condiciones controladas de temperatura (22 °C) y un ciclo luz-oscuridad
invertido (12:12), con acceso a comida y agua ad libitum. Todos los
experimentos se realizaron siguiendo los lineamientos éticos para el cuidado y
uso de animales de laboratorio, aprobados por el Comité de Ética del Instituto
de Investigaciones Cerebrales de la Universidad Veracruzana (número de registro
2019-02) y cumpliendo con la Norma Oficial Mexicana NOM-062-ZOO-1999.
Las ratas fueron anestesiadas mediante una combinación de
xilazina (Procin; 10 mg/kg, IM) y ketamina (Cheminova; 90 mg/kg, IM).
Posteriormente, se rasuró el área abdominal, donde se practicó una incisión en
la línea media para localizar y extraer el GPM, así como el hígado, que se
utilizó como control positivo.19
Del hígado, se procesaron dos fragmentos: uno fue congelado a -20 °C y el otro
se fijó en paraformaldehído al 4%. En cuanto al GPM, el izquierdo se congeló a
-20 °C, mientras que el derecho se fijó en paraformaldehído al 4%. Finalmente,
las ratas fueron sacrificadas con el uso de una cámara de CO₂.
Inmunodetección en
fase sólida (Western blot): Las muestras de hígado y del GPM (100 mg de cada
uno) se homogenizaron en 200 μL de un buffer de lisis que contenía Solulyse M
(Genlantis Inc., cat. L-30012) e inhibidores de proteasas (complete, libre de
EDTA, Roche). Posteriormente, se colocaron en agitación constante a 4 °C
durante una hora. El homogenizado fue centrifugado a 13,000 rpm durante 30
minutos a 4 °C, recuperándose el sobrenadante, el cual se almacenó en alícuotas
que se mentuvieron a -70 °C hasta su uso. La concentración de proteína total se
determinó mediante el método de Bradford (Sigma-Aldrich).
Las muestras se
calentaron en baño maría a una temperatura de 95-100 °C durante 5 minutos. Se
cargaron 25 µg de proteína por carril para las muestras de GPM y 75 µg por
carril para las de hígado, separándolas mediante electroforesis en gel de
poliacrilamida-SDS al 12%. Posteriormente, las proteínas fueron transferidas a
membranas de PVDF (Immobilon-P; EMD Millipore).
La inmunodetección en
fase sólida de las proteínas de interés se realizó utilizando anticuerpos
policlonales de conejo contra RPRL (1:100; Santa Cruz Biotechnology, cat.
H-300: sc-20992) y GAPDH como control de carga (1:500; ImmunoStar, cat. 20065).
Las membranas se incubaron con estos anticuerpos durante toda la noche a 4 °C.
Al día siguiente, se incubaron con un anticuerpo secundario anti-conejo
(Millipore, 1:500; cat. AP187P) durante una hora a temperatura ambiente. Las
muestras utilizadas como control negativo se sometieron a todo el
procedimiento, exceptuando la incubación con el anticuerpo primario.
Finalmente, las bandas de proteínas se visualizaron utilizando un kit de
sustrato quimioluminiscente para HRP (Kit Immobilon Western; Millipore). El
análisis densitométrico de las bandas se llevó a cabo utilizando la estación de
imagen Gel Logic 1500 de Kodak, equipado con una cámara digital CCD, diseñada
específicamente para el análisis de inmunodetección en fase sólida.
Inmunohistoquímica: El
GPM y el hígado se crioprotegieron en soluciones sucesivas de sacarosa al 10%,
20% y 30% (PB 0.1 M, 10 mL, 24 h, respectivamente) durante tres días. Se
obtuvieron cortes longitudinales a 14 µm para GPM y a 7 µm para hígado, utilizando
un criostato (Leica CM 1850) a -24 °C, y se lavaron tres veces con agua
desionizada, posteriormente los cortes se incubaron en un buffer citrato
(SIGMA-ALDRICH) a 37 °C durante 2 h para optimizar la unión del antígeno con el
anticuerpo y se bloqueó durante 2 h con 10% BSA (SIGMA); luego, se incubaron
con anticuerpo primario contra RPRL por 48 h (1:50; Abcam; cat. ab2772).
Posteriormente, las muestras se lavaron tres veces con BSA y se incubaron con
anticuerpo secundario anti-ratón biotinilado durante 2 h (1:200; Abcam ab6728).
Finalmente, se aplicó el complejo de avidina-biotina (Vectastain Elite
ABC-Peroxidase Kit Standard, Vector Laboratories PK-6100) durante 1 h y se
expuso utilizando peróxido de hidrógeno y sustrato DAB (Kit Vector Laboratories
SK-4100) como cromógeno, que contenía níquel (1%). Se usó tinción con
hematoxilina como color de contraste. El control negativo se desarrolló sin el
anticuerpo primario. Las fotografías se tomaron utilizando un microscopio
Optisum MIC 440, DESEGO y una cámara fotográfica Optisum 14 megapixeles 1/2.3
adaptada al software de cómputo Levenhuk Toup View.
3. Resultados
Las bandas inmunoreactivas del RPRL fueron evaluadas
mediante su inmunodetección en fase sólida (Fig. 1A) y su identificación en el
tejido se analizó mediante inmunohistoquímica (Fig. 1B). Con el análisis de
inmunodetección en fase sólida, se detectaron dos bandas tanto en el GPM como
en el hígado, este último utilizado como control positivo debido a que se ha
descrito previamente que expresa RPRL.12
La banda más intensa tuvo una movilidad relativa similar a los 100 kDa y mostró
una reacción comparable en ambos tejidos. Por otro lado, la banda de menor
tamaño, con una movilidad relativa entre 75 y 80 kDa, tuvo una reacción menos
intensa en el hígado que en el GPM. El control negativo no mostró ninguna banda
(Fig. 1A).
Mediante inmunohistoquímica se observó
inmunoreactividad anti-RPRL en ambos tejidos. En el GPM y en el hígado, la
inmunoreactividad se observó principalmente en la membrana celular, tanto de
las neuronas ganglionares como en los hepatocitos (Fig. 1B). No se detectó
inmunotinción anti-RPRL cuando se omitió la incubación con el anticuerpo
primario (Fig. 1B).
Figura
1. El ganglio pélvico mayor
(GPM) expresa receptor a prolactina (RPRL). Western blot e inmunohistoquímica
del RPRL en GPM. A) Western blot del RPRL en GPM e hígado (hig) con su
respectivo control negativo (RPRL-) y marcador de peso molecular (MPM). La
figura muestra que el anticuerpo reconoció dos bandas: una de 80-75 kDa y otra
de movilidad relativa mayor a 100 kDa. GADPH se utilizó como proteína de
control de carga; n=4. B) Inmunohistoquímica del RPRL en cortes de GPM e
hígado (hig) de rata. La inmunohistoquímica se detectó en varias neuronas
ganglionares. El núcleo se puede detectar gracias a la contra tinción con
hematoxilina. En el hígado también se detectó inmunomarcaje. Todos los
controles sin anticuerpo primario fueron negativos (RPRL-), barra de
calibración = 100 µm; n=4.
4. Discusión
El GPM, una estructura que es parte del sistema nervioso
autonómico, regula diversas funciones pélvicas dentro de las que se encuentran
las reproductivas.20,21 La función y la morfología del ganglio están bajo el
control de neurotransmisores como la noradrenalina y la acetilcolina. Aunque
este ganglio ha sido estudiado desde los años 70, gran parte de sus funciones
siguen siendo desconocidas. Los neurotransmisores acetilcolina y noradrenalina
ejercen sus efectos al unirse a sus respectivos receptores. Además, se ha
identificado la presencia de receptores para hormonas esteroides, las cuales
están implicadas en la regulación del número celular y la neurotransmisión.6,7, 22-24
En el caso de la PRL, aunque se han reportado receptores en
el ganglio autónomo,8 aún no se comprenden completamente sus acciones
específicas. Se puede suponer que la unión de la PRL a su receptor modula la
neurotransmisión y la plasticidad neuronal en respuesta a eventos conductuales,
como la conducta sexual. Esto se debe a que dicha conducta induce cambios
plásticos en el ganglio, incrementando el área del ganglio, el tamaño de las
neuronas y las células intensamente fluorescentes.25 Estos efectos
se llevan a cabo mediante la interacción de la PRL con sus receptores. Sin
embargo, dado que se han identificado diversas isoformas del RPRL, fue
necesario investigar si estas isoformas también están presentes en el GPM.
En este estudio, la inmunodetección en fase sólida permitió
identificar dos proteínas con una movilidad relativa entre 75 y 80 kDa, así
como otra con una movilidad superior a 100 kDa, tanto en el ganglio como en el
hígado (Fig. 1A). Estos hallazgos sugieren la presencia de dos isoformas en
ambos tejidos, lo que concuerda con reportes previos en diversos tejidos y
especies.12,19,26,27 En este
trabajo, se utilizó el hígado como control positivo debido a la evidencia
previa de la existencia de las isoformas larga y corta en este tejido.28
La presencia de estas dos bandas en ambos tejidos podría
explicarse por el empalme alternativo del transcrito primario, el cual da lugar
a las formas larga y corta del RPRL.29 Estas formas se
diferencian principalmente en el dominio intracelular, mientras que los
dominios transmembranal y extracelular permanecen conservados. Sin embargo, el
uso de anticuerpos no permite diferenciar entre isoformas, ya que reconocen
únicamente el dominio extracelular, común a todas las isoformas existentes. Por
este motivo, es necesario emplear técnicas como la RT-PCR, que utiliza
oligonucleótidos diseñados específicamente para reconocer el dominio
intracelular, como se ha demostrado en otros estudios,30,31 o la técnica de
hibridación in situ.32
Adicionalmente, el nivel de expresión de cada isoforma
podría determinar la capacidad de respuesta de los tejidos, lo que representa
un aspecto que debe explorarse en el GPM. También es fundamental evaluar cuál
de estas isoformas predomina en este tejido y si su expresión está regulada por
hormonas como testosterona o estradiol, tal como se ha demostrado en otros
tejidos,33 o por neurotransmisores como acetilcolina y noradrenalina.
Las neuronas del GPM son responsables de recibir información
preganglionar y generar respuestas hacia los órganos de la región pélvica. Dado
que se ha identificado la presencia del RPRL en el GPM, se procedió a su
evaluación mediante inmunohistoquímica para determinar su localización.
Utilizando anticuerpos dirigidos contra el dominio extracelular del receptor,
se detectó inmunomarcaje predominantemente en la membrana celular de las
neuronas del GPM, lo cual se explica porque el RPRL es un receptor transmembranal.12 Este hallazgo es consistente con lo reportado previamente
en neuronas dopaminérgicas.34
Como se mencionó anteriormente, es fundamental determinar
cuál de las dos isoformas del receptor es más abundante en el GPM. Este aspecto
adquiere especial relevancia porque, como se ha observado en neuronas
dopaminérgicas, la PRL puede inducir potenciales de acción a través de su unión
a la isoforma corta del receptor.32 Asimismo, será
importante investigar si la diferencia en la expresión de cada receptor está
influida por la ejecución de la conducta sexual o por la disminución de la
inervación asociada al envejecimiento, como ha sido reportado anteriormente.5
Como conclusión, este estudio proporciona la primera
evidencia directa que confirma no sólo la expresión de RPRL en las neuronas del
GPM, sino también la existencia de al menos dos isoformas distintas del
receptor. Aunque la función precisa de PRL-RPRL en el GPM aún no se conoce, se
sugiere que podría estar involucrado en la regulación de funciones autonómicas
más específicas, como las reproductivas, abriendo así la puerta a futuras
investigaciones.
5. Agradecimientos
Agradecemos a Pedro Medina por su contribución a este
trabajo, a la beca SECIHTI [PSF No. 576596], al Cuerpo académico CA-UV-307 y al
proyecto SIREI (No. 10480202412).
6. Conflicto de intereses
Los
autores declaran no tener ningún conflicto de interés.
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